La Inteligencia Universal es la Primera
Fuente, y está presente en todas las realidades mediante todas las manifestaciones
de energía.
La Primera Fuente está entretejida con todas las cosas como un
mosaico cuyas piezas se adhieren a la misma pared, y de este modo, están
unificadas. Sin embargo, no es la imagen la que unifica el mosaico, sino la
pared sobre la cual las piezas se adhieren. Igualmente, la Primera Fuente pinta
una imagen tan diversa y aparentemente desligada que parece no existir
unificación. No obstante, no es la manifestación externa lo que unifica,
es el centro de energía interno sobre el cual las diferentes piezas están
dispuestas lo que unifica todas las manifestaciones.
Esta pieza central de energía es el
almacén colectivo de toda vida en todos los campos de vibración dentro del
Universo Total. Es la Primera Fuente quien se desprende de sí misma
en todas las formas mediante la proyección de su Inteligencia en
todos los fragmentos de vida. De este modo, la Inteligencia Universal irradiada es la energía unificadora
sobre la cual las piezas del mosaico de la vida se adhieren.
La vida fluye desde una Fuente de energía que vincula todo al Todo y uno al
Uno.
En fríos términos científicos materialistas se dice que hay una materia oscura que sirve de pegamento a la materia luminosa, dando lugar a un movimiento coherente y unificado.
Todas las manifestaciones de vida conllevan
una expresión de la Primera Fuente. No importa hasta que punto la energía
unificadora haya sido distorsionada o corrompida; la Fuente Común puede ser
observada. Es la acción de percibir la unificación de energía incluso cuando
las manifestaciones externas parecen aleatorias, distorsionadas, desligadas, o
caóticas.
Esta teoría de que todas las manifestaciones de
vida son genuinamente percibidas como expresiones fragmentadas de la Primera
Fuente es catalogada de Panteísmo.
La vida en su primer momento conectivo (entre el gameto femenino y el gameto masculino) emerge como una
extensión de la Potencialidad de la Fuente, y después, poco a poco, esa semilla de la Potencia Universal se va individualizando y va tomando una forma propia, una identidad.
Esta Potencia Universal en su estado puro y atemporal, vibra precisamente
igual en todas direcciones, por eso es posible que haya mucha vida en todas partes.
Este es el denominador común que
toda vida comparte, en este y en cualquier otro lugar del Universo.
Si somos capaces de ver cualquier forma de vida con la perspectiva de
igualdad, entonces estamos observando a la Fuente en todas las cosas.
Mientras que esto parece ser un
concepto abstracto, es hecho realidad mediante la práctica de buscar las
manifestaciones externas e internas de la Primera Fuente.
En un sentido muy
real, el individuo espera observar el funcionamiento de la Inteligencia de la
Fuente en todos los aspecto de la experiencia. Es la expectativa irrefutable de que
cada cosa está en su posición correcta, cumpliendo su función óptima, y
sirviendo su propósito de activar la máxima expresión de su vida en el momento
presente. Es la perspectiva de que toda la vida está en un estado de óptima
realización y experiencia más allá de su condición o circunstancia. Es la
percepción de que la vida es perfecta en su expresión porque fluye desde la
Perfección, y que no importa cuán diversas y divergentes sean sus
manifestaciones, la vida es la extensión de la Realidad de la Fuente.
Considerando la confusión evidente y la
destrucción aparente que acompaña la vida sobre la Tierra, esta es una
perspectiva o percepción que parece ingenua.
¿Cómo puede la vida —en todas sus
formas y expresiones— ser percibida como óptima y perfecta?
Esta es la gran
paradoja de la vida, y no puede ser reconciliada con las limitaciones mentales o
emocionales del instrumento humano. Puede ser entendida únicamente en el contexto
de la entidad, la que es inmortal, ilimitada, eterna y soberana. Las paradojas
existen porque el drama humano está muy limitado en alcance y escala como para
permitir que una percepción de totalidad intervenga y revele cómo están
unificadas en perfecta relación las piezas del rompecabezas.
Las dimensiones de tiempo y espacio y
los elementos de energía y materia circunscriben el drama humano. Es
interpretado sobre escenarios de supervivencia y conducta disfuncional debido a
los métodos de la Jerarquía de controlar la información y manipular las
condiciones. La entidad dentro del instrumento humano está en gran medida
in expresada y sub utilizada en el drama humano, y por ello, las deformaciones e
imperfecciones aparentes de la vida son vistas aisladamente como impedimentos a
la perfección en lugar de ser vistas como la perfección en sí misma.
La vida es perfecta en su determinación
por expandir y expresar una inteligencia que es ilimitada. Este es el propósito
fundamental de la vida en todas sus diversas manifestaciones, y ésta es la
presencia de la Primera Fuente —expresándose a sí misma como una vibración de
igualdad— que puede ser observada en todas las cosas. Las entradas sensoriales
procedentes del instrumento humano están limitadas a frecuencias en rangos
específicos que sólo pueden transmitir un eco de esta vibración de la
Fuente. La verdadera frecuencia es asimilada mediante la contemplación
deliberada y enfocada de igualdad inherente en todas las cosas, y la habilidad
de penetrar más allá de la imagen de una cosa al origen de la imagen.
Estos conocimientos profundos requieren
de un nuevo sistema sensorial más allá de los cinco sentidos que rigen el mundo
humano en nuestro tiempo. Estos nuevos sentidos son el resultado de la activación de
los Códigos de la Fuente, y representan el primer paso de la experiencia
transformacional. Con esta nueva habilidad perceptiva, el instrumento humano
será capaz de sentir no solo la presencia de la Primera Fuente, sino
también la esencia atemporal dentro de toda vida que está individualizada y
separada de una manera única de la Primera Fuente.
Inspirar las percepciones de la entidad
dentro del instrumento humano es el método ideal para acceder a una
sensibilidad duradera de la vibración de la Fuente. Así es cómo un individuo
puede desarrollar la habilidad de observar la Fuente en todas las cosas. No es
sólo que la Primera Fuente está dentro de cada manifestación individual de
energía, sino que también es en sí misma la totalidad de la vida. Por lo tanto,
el principio requiere una Observación de la Fuente en todas SUS diversas formas
de manifestación, así como en la totalidad de la vida.